AGUADULCE CIUDAD DE CONTRASTES Y AROMAS
Aguadulce, con cantos
de llanuras.
Allí la flor de caña
sonríe dentro del paisaje
con un cielo de
acuarela y tamboreras
del ser aguadulceño.
Le dicen los poetas,
la ciudad del mar
perfumada de
cañaveral.
Allí los desfiles de
carretas y juventud
con tambores roban
aplausos cuando
llega octubre mes de
esplendores.
Mi ciudad es alegre,
culta, progresista
y con un montón de hijos
prolíferos.
Mi ciudad es museo,
plazas con leyendas,
pregones de
vegetales, reinas, carnaval,
y jardines floridos de
veraneras.
Aguadulce, pradera y árbol de
presidentes
con cantos de poetas
en sus calles antiguas.
Una enorme casa, dinastía
del béisbol
florece como lluvia
sempiterna.
Tierra de contrastes
con olor a limones,
marañones y cocos
del palmar.
Las voces del mundo
llegan a soñar
con tus inmensos
manglares,
tesoros del cielo
dadivoso.
Aguadulce, rincón
bello con peces rojos.
Tierra intelectual y
cañera coclesana
donde el humo verde
llega a la mesa
en frascos de oro
blanco y aroma a café.
Un Cerro Vigía entre
praderas románticas
escribió sus páginas
frescas con historia y más…
Cerro memorioso perfumado
de caña y sal.
Del céfiro raudo y
blanco aguadulceño,
estallan los poemas
de Stella y Hersilia
en los crepúsculos de
la zafra y el invierno,
y en cada maestro que
canta a sus niños.
En tu calle
antigua, un puerto con banderas
donde la esponja de
coco es perfume y manjar.
Aguadulce evoca:
soles verdes, guayacanes,
minas de sal,
tamarindos, mar de cañaverales,
décimas, deportistas
y un emporio comercial.
Resplandece Méndez
Pereira, diamante cultural
de todo el istmo
marítimo y tropical.
San Juan, nuestro
patrón de luz encendida
derrama banderolas
rojas cada junio.
En el histórico y
pintoresco terruño Pocrí
las aves usan
rosarios y cantan salmos.
Allí el romanticismo
de Caicedo se
escucha en los
portales a la luz del verano.
Somos una ciudad
floreciente y árbol de poetas
con una fontana
enorme de damas bellas.
Aguadulce derrama
cultura en sus calles.
La calle del Tanque
escribe la historia
de ayer y de hoy. Sus
veredas memoriosas
impregnadas de arte y
prosperidad.
La gran casa del
nuevo Mercado
alegra la historia y
es punto de encuentro.
La Casa Pedreschi y
el Palacio Municipal
iluminan el arte con orgullo
y esplendor
y evocan la historia
de un gran alcalde.
Aguadulce, con un mar
lleno de sueños,
mar que cobija todos
los barrios,
y es territorio de
identidad ancestral.
Poeta- Aura Méndez de Canova
Libro: Quimeras del paisaje